domingo, 2 de octubre de 2016

En tierra hostil


I. se sabe hecho de una pasta diferente al de sus compañeros directivos, sociópatas de oficina nacidos para las intrigas palaciegas. Se lo recuerda una frase de E. M. Forster: "La gente que más admiro son las personas sensibles que quieren crear algo y descubrir algo, y que no ven la vida en términos de poder".

Y recuerda un pasaje de los diarios de Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso: "Los que no sienten a la mujer como una potencia extranjera, ingobernable y maléfica; los que no consideran a la sociedad como un círculo erizado de espadas; los que no ven en las cosas más simples -una piedra, un boleto de omnibús, una mancha del pantalón- el signo de la adversidad, ésos, no sé cómo pueden vivir, pero son, sin duda, los triunfadores".


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