jueves, 8 de diciembre de 2016

domingo, 2 de octubre de 2016

En tierra hostil


I. se sabe hecho de una pasta diferente al de sus compañeros directivos, sociópatas de oficina nacidos para las intrigas palaciegas. Se lo recuerda una frase de E. M. Forster: "La gente que más admiro son las personas sensibles que quieren crear algo y descubrir algo, y que no ven la vida en términos de poder".

Y recuerda un pasaje de los diarios de Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso: "Los que no sienten a la mujer como una potencia extranjera, ingobernable y maléfica; los que no consideran a la sociedad como un círculo erizado de espadas; los que no ven en las cosas más simples -una piedra, un boleto de omnibús, una mancha del pantalón- el signo de la adversidad, ésos, no sé cómo pueden vivir, pero son, sin duda, los triunfadores".


domingo, 25 de septiembre de 2016

Maldita juventud



Conversación escuchada en el metro entre dos jóvenes:

Ella: ¿Y qué se siente al cumplir ya los 20? Yo lo llevé fatal cuando me pasó hace 2 meses, porque pensé que ya sí que de verdad comenzaba la cuenta atrás. Me quedan sólo 10 años para terminar los estudios, encontrar un trabajo, un piso y al hombre de mi vida.

Él: Desde luego, porque como esperes más ya no te da tiempo, o lo que te quedan son las sobras, los divorciados, separados, etc.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Resarcirse


Se puede intuir el origen humilde de muchos hombres reparando tan sólo en sus coches de alta gama.

domingo, 4 de septiembre de 2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

martes, 27 de mayo de 2014

Adiós en el andén de una estación



     Ella está asomada a la ventanilla abierta del compartimento, él está abajo, en el andén, muy cerca de la vía, estorbando a los mozos de estación, a los que se ve obligado continuamente a esquivar cuando al pasar le gritan "¡cuidado!". De vez en cuando, ella se vuelve y comprueba que la maleta y la bolsa siguen en su sitio. Todo lo que tenían que decirse se lo han dicho ya. No, ella no ha olvidado nada. LLeva consigo el billete de tren, el pasaporte, el resguardo del equipaje. Desde luego que sí, le enviará un telegrama en cuanto llegue, se cuidará y pensará en él, del mismo modo que él pensara en ella y se cuidará también. Pero hasta la salida del tren faltan todavía cinco minutos y cada uno de ellos dura por lo menos como si fueran dos.
     El tiempo avanza con lentitud extrema, como si lo estuvieran observando a cámara lenta. El hombre que está en el andén y la mujer que se asoma a la ventanilla del compartimento se miran amorosamente, pero su yo secreto -y, cuando saben que el otro no se da cuenta, también el rabillo del ojo- se dirigen hacia el gran reloj de la estación. Ambos buscan algo que podrían recordarle al otro, algo que recomendarle para que no lo olvide. Pero a ninguno de los dos se le ocurre nada. Como un sabor a nada en la boca, ambos perciben el embarazo de estos últimos minutos de adiós, que las palabras colman con mucha mayor dificultad que en todas las horas y los días que han pasado juntos. 
     Estos últimos minutos, antes de que el tren se ponga en movimiento, llevan dentro un veneno capaz de agarrotar en una especie de espasmo los intereses más vitales y los sentimientos más intensos que entrelazan a dos personas (la que se va y la que se queda). Se ponen de manifiesto síntomas de parálisis en el cerebro y en la lengua. Todos los motivos de conversación parecen estar bloqueados bajo una capa de hielo. Y en el entramado múltiple de hilos que, tendidos entre dos seres humanos, transportan del uno al otro pensamientos y sensaciones, la corriente se interrumpe. 
     En estos minutos de despedida, que parecen no acabar nunca, incluso el más desenvuelto se comporta de modo forzado, hasta la verdad tiene algo de artificioso, un extraño regusto de convención vacía. El hombre cree en las palabras "pásatelo bien, escribe mucho, cúidate" y sin embargo no las dice tan sólo porque crea en ellas, sino también simplemente por decir alguna cosa, para atravesar él mismo y hacer atravesar a la mujer el vado penoso de aquellos últimos minutos. Sus palabras son en un diez por ciento una necesidad del corazón y en un noventa por ciento una pura formalidad.
     Por fin el tren se pone en movimiento; sólo entonces se disuelve la fatal rigidez, sólo entonces acuden de pronto a la mente un montón de cosas de las que uno habría tenido que acordarse, se agolpan en los labios un sinfín de palabras que habría que haber dicho. Y en lugar del sentimiento de alivio que siempre se experimenta una vez superado el adiós, aparece rápidamente la aprensión que toda despedida de una persona querida conlleva. ¿Por qué razón estos últimos minutos en el andén de una estación son tan torturantes y atormentados? Porque somos conscientes de que pretenden que produzcamos y expresemos sentimientos, mientras que tan sólo el inconsciente es capaz de hacerlo de manera verosímil.

Alfred Polgar, La vida en minúscula

martes, 1 de abril de 2014

Un 99,53% menos



Cuando Franklin D. Roosevelt recibía demandas de sindicatos y organizaciones sociales que buscaban la aplicación de políticas más progresistas, con programas de ayudas y una nueva distribución de los recursos, mostraba su disposición y contestaba: "Ahora salid ahí fuera y obligadme a hacerlo". En 1937 se declararon en Estados Unidos 4.470 huelgas que duraron un promedio de 20 días.  En 2007, se registraron tan sólo 21 huelgas en EE.UU.


sábado, 25 de enero de 2014

Una universidad tercermundista



Uno de los mayores desengaños de mi vida fue la universidad. En mi ingenuidad adolescente, a meses de pisarla por primera vez, pensaba que el nivel de excelencia y talla intelectual del profesorado serían elevados. Se pueden imaginar el chasco. Pero la decepción no fue sólo con los docentes, sino con todo el sistema de impartición de clases y transmisión de conocimientos, con el paupérrimo nivel del alumnado -incluido el mío-, y un larguísimo etcétera.

Luego uno entra en el mercado laboral y se percata de que la mediocridad es generalizada, y sabe que si uno alguna vez ha sido considerado un buen trabajador por sus diferentes jefes, no es porque sea gran cosa, sino porque los demás nos hacen buenos.

Mi padre y mi hermano son profesores en la universidad, algunos de mis tíos son catedráticos, uno fue rector, y F. es jefe de un departamento. Puede decirse que sé de lo que hablo. Pero ni siquiera necesitaría esas otras referencias para afirmar que nuestra universidad es tercermundista: esa condición es tan palpable que bastan unas semanas en sus aulas para afianzar dicha creencia. Por si me quedaba alguna duda, el estudiar tres semestres en una pequeña universidad alemana hizo más cierto que nunca aquello de que las comparaciones son odiosas. Me quedé con el culo torcido cuando constaté  cómo en el ámbito universitario los alemanes estaban a años luz de nosotros.

He recordado todo esto a raíz de la crónica en el periódico de la última clase del historiador José Álvarez Junco, donde afirma:

"El país ha vivido medio siglo bueno, pero la Universidad no ha estado a la altura. Es un fracaso de nuestra generación" ¿Y que ha pasado? "Quizá ha adoptado el viejo clientelismo como forma de ser. En universidades extranjeras forman a los alumnos para que vuelen, no para que los contrate el mismo centro. Eso reproduce los clanes y eso ha lastrado la Universidad."

jueves, 16 de enero de 2014

El que inventó esto debería gobernar el mundo



El que quiera ver algo más de Paf Ball, puede ver este video. Lo más divertido está entre el 1:05 y el 2:30.


martes, 31 de diciembre de 2013

jueves, 26 de diciembre de 2013

So quitely we lost another year

En cuestión de aficiones y tiempo libre, cuesta asumir que uno no llega a todo y ha de priorizar. En ese proceso, la música es mi principal sacrificada. La escucho a todas horas, pero más que de novedad, tiro de lo ya conocido, al contrario de lo que me sucede con los tebeos, libros, películas o series de televisión, en los que sí estoy mucho más al día de lo que va haciéndose. Mi seguimiento de los discos lanzados durante el año es exiguo, pero suficiente para dar siempre con alguna joya. Este año, de tener que elegir uno, me quedaría con el Ghost on Ghost de Iron & Wine, con su pop refinado y exquisito. 


sábado, 21 de diciembre de 2013

En términos comparativos


Nada tranquiliza más en una primera cita amorosa que percibir que la otra persona está más nerviosa que uno mismo.


jueves, 5 de diciembre de 2013

From a market economy to market societies

Imprescindible la charla TED protagonizada por Michael Sandel, catedrático de ciencias políticas de la universidad de Harvard:

"Over the past three decades we've lived through a quite revolution: we've drifted almost without realizing from having a market economy to becoming market societies."

video

sábado, 30 de noviembre de 2013

De Ghana a Togo


P. pertenece al cuerpo diplomático del Vaticano. Me cuenta que a principios de los años 70 estuvo destinado como nuncio en Ghana. Por aquella época su hermano fue a visitarlo unas semanas, durante las cuales decidieron cruzar juntos a Togo, país vecino. Al llegar a la frontera con el coche, toparon con una desvencijada garita de madera, ocupada por un par de guardias con uniforme militar, y una barrera metálica para detener el paso a los vehículos. P. y su hermano entregaron la documentación, y los funcionarios estuvieron durante más de una hora rellenando pausadamente formularios, copiando con celo letra por letra todo el contenido de sus pasaportes. A lo largo de todo ese tiempo, contemplaron asombrados como la frontera era cruzada con total naturalidad por docenas de personas, sin hacer ningún alto en la garita ni reparar en los guardias, como si aquel puesto fronterizo no existiera. Extrañados y cansados de esperar, preguntaron a uno de los guardias:

-"Perdone, -inquirió P. algo irritado- ¿Y toda esta gente que está cruzando...?"

-"¿Esos? -contestó el funcionario señalándolos- Esa gente es que no tiene pasaportes".

viernes, 22 de noviembre de 2013

And so it goes


Al-Gassani, embajador de Marruecos en España en el SXVII, hablando de América y de las riquezas que producían a los españoles, dejó escrito:

Sin embargo, el lujo y la molicie los han dominado completamente y es raro que veas a alguien que comercie o viaje de la misma forma que hacen otros cristianos, como los flamencos, ingleses, franceses o genoveses. También desprecian los oficios, a los que se dedican las gentes de clase baja, pues ellos se consideran superiores a las demás naciones cristianas. La mayoría de los que se ocupan de esos menesteres bajos son los franceses (...) La mayor parte de los españoles trabaja para el gobierno o para el ejército y desprecian la industria y el comercio, esperando por ello ser considerados nobles.

Nieves Paradela, El otro laberinto español. Viajeros árabes a España entre el SXVII y 1936

lunes, 18 de noviembre de 2013

Chamanes


Algunas de las personas más desequilibradas y neuróticas que he conocido a lo largo de mi vida trabajan ahora como coaches o dirigiendo centros budistas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

At the sacrifice of moral conviction


Interviewer: What comes first, the plot?

John Cheever: I don’t work with plots. I work with intuition, apprehension, dreams, concepts. Characters and events come simultaneously to me. Plot implies narrative and a lot of crap. It is a calculated attempt to hold the reader’s interest at the sacrifice of moral conviction.

John Cheever, The Paris Review Interviews, vol III 

domingo, 10 de noviembre de 2013

martes, 5 de noviembre de 2013

La culpa es de la tostada


Visito la sala de curas del hospital. En el cubículo de mi izquierda, se encuentra un viejecito, al que oigo decir a la enfermera: "Yo todos los días desayuno una copita de coñac. Pero lo hago sólo para quitarme el regusto a mantequilla de la tostá."

jueves, 31 de octubre de 2013

Cosas de ricos


I. queda con E. De familia rica, E. trabaja en el deporte del polo. Para describir a las personas de condición más humilde que rodean ese mundo (cuidadores de caballos, transportistas, yoqueis...), les atribuye reiteradamente el calificativo de "pintorescos". I. recuerda para sus adentros una frase de Pla: "Es de aquellos hombres que creen que la miseria es pintoresca".

lunes, 28 de octubre de 2013

El dia más importante de su vida



En la oficina trabajamos solo dos personas. Mi compañero es un ingeniero de telecomunicaciones de 30 años, auténtico fanático del Betis, con 15 años de carné, de los que se desplaza varias veces al año a otras ciudades a ver al equipo, etc. Hoy a la oficina llegó un becario nuevo, de Panamá, hijo de uno de los empresarios más ricos del país. El chaval ha resultado ser también un auténtico forofo del fútbol, con un millón de datos y fechas sobre mil equipos en la cabeza. Nos interrogó sobre los clubes de la la ciudad,  y lo captamos, claro, para el Betis.  Tras la jornada laboral, el panameño se despidió por la tarde de nosotros rumbo al estadio para sacarse el carné del Real Betis Balompié para toda la temporada. Mi amigo, emocionado, musitó con voz solemne: "Aunque él no lo sepa, hoy es el día más importante de su vida".

sábado, 26 de octubre de 2013

El tema de casi siempre


Larga conversación con Gallart, Coromina, Frigola. El tema de casi siempre: las mujeres. Los dos primeros vienen a decir, en definitiva, que como las mujeres no hay nada en el mundo. Tanto el uno como el otro son enamoradizos de casta y se derriten ante la ropa interior de las mujeres. Las pasiones del amor van ligadas, quizás, a una cierta petulancia temperamental. 

Frigola les deja hablar, indiferente y helado. Afirma contemplar el espectáculo de este mundo con una completa tranquilidad y una absoluta atonía. Se presenta como un fatalista acabado. Los pródigos -dice- no tienen la libertad de dejar de gastar dinero; los avaros no tienen la de gastarlo. Con las mujeres, con la generosidad de las mujeres para el amor, ocurre aproximadamente igual. Hay un tanto por ciento preciso, estadístico, cada año, de generosas; las otras son inasequibles, intocables. Respecto a éstas, todas las apariencias engañan. 

Coromina pregunta a Frigola si considera posible el aumento, en una forma o en otra, del contingente estadístico de mujeres, generosas y amables. 

-Quizá -dice Frigola- un régimen de alimentación adecuado, aplicado sistemáticamente, si fuese posible, sobre todo, acompañarlo de un régimen psicológico amable, podría aumentar un poco la cuota de que estamos hablando...

-¿Qué entiende usted por un régimen psicológico amable?

-Quiero decir -dice Frigola- liberar a la mujer de las preocupaciones materiales. La pobreza es incompatible con cualquier forma de sensualidad. La no liberación de las preocupaciones a que hago referencia puede llegar a vegetalizar  a un ser humano. La diferencia más visible entre Adán y Eva antes de haber comido la manzana y Adán y Eva después de la manzana es, quizás, ésta: antes, esta familia no tuvo preocupaciones y así la pareja pudo llevar una vida fácil, cómoda, generosa y regalada; después las preocupaciones se volvieron obsesivas y todo, notoriamente, se empequeñeció... Es éste el sentido, me parece, en el que el pecado original tiene, desde el punto de vista humano, la máxima profundidad.

Josep Pla, El cuaderno gris